“Odontolocos” por más dientes sanos

Universidad Nacional de Rosario – Facultad de Odontología

19 de Diciembre de 2016 |  5 ′ 36 ′′

Un equipo de estudiantes y docentes de la Universidad Nacional de Rosario realizó un trabajo de promoción de la salud bucal en distintas comunidades del norte del país, una actividad que la Cátedra Odontología Social IV desarrolla desde 1998. Los investigadores resaltaron la importancia de “darles la información para que puedan prevenir las enfermedades; de lo contrario no hacemos una odontología a conciencia porque sólo trabajamos sobre la patología”.

Este año, el curso denominado “Teoría y práctica del modelo odontológico preventivo y comunitario” tiene la particularidad de abrirse a todos los alumnos de la carrera “porque pretende mejorar el perfil humano y social de los futuros profesionales desde el comienzo de su formación”, explicó a Argentina Investiga el titular de la Cátedra Eduardo Williams.

El grupo autodenominado “Odontolocos” está formado por cuarenta alumnos de quinto, cuarenta de los otros años y veinticinco profesores, no sólo de odontología sino también de psicología, antropología, trabajo social, comunicación social, directores de teatro y maestras jardineras, que participan como voluntarios. El grupo visitó cuatro escuelas rurales de Misiones, una de Entre Ríos y cuatro comunidades Kollas que están en la selva yunga de Salta, con el objetivo de educar en hábitos saludables.

“Tenemos que darles la información para que puedan prevenir las enfermedades; de lo contrario no hacemos una odontología a conciencia porque sólo trabajamos sobre la patología”, explica Williams, quien considera que además de un arreglo, una amalgama o una extracción, que muchas veces surgen en las consultas, el odontólogo debe brindar las herramientas adecuadas para mejorar y mantener la salud en el tiempo.

A partir de este trabajo sostenido de alto compromiso social, la Cátedra realizó una investigación que tomó como grupo de referencia a los chicos de doce años de las comunidades Kollas. De acuerdo a las fichas elaboradas en 2004, cuando estos niños tenían cuatro años, alcanzaban un índice CPDCPO (cantidad de piezas dentarias cariadas, perdidas u obturadas) de diez. Es decir, que cada uno tenía diez dientes que habían pasado por algún período de enfermedad.

En los años sucesivos, durante el tránsito por su escolaridad, esa comunidad estuvo en contacto con el proyecto de la Facultad de Odontología de la UNR, que posibilitó hacer un seguimiento. Teniendo en cuenta los registros de 2012, se observa que ese mismo grupo sólo tenía afectadas cuatro piezas dentales, es decir, que se bajó en un 60% el índice de caries. “Sabemos que no hubo ninguna otra intervención en salud bucal que la nuestra y los resultados a largo plazo están a la vista”, reconoce el odontólogo.

Desde 2004 viajaron en forma ininterrumpida tanto a Salta como a Entre Ríos, y desde 2010, a Misiones. En estas dos últimas provincias, el trabajo se realiza en escuelas de frontera construidas por la Asociación de Clubes Argentinos de Servicio, que es la institución que facilita el transporte del equipo hasta el lugar. Allí, los “Odontolocos” son recibidos por las mismas escuelas o por el Consejo Comunitario.

El foco en la salud

En cuanto al alcance de este proyecto para los estudiantes, Williams considera que este tipo de acciones les permite ver y comprender que los resultados no son inmediatos pero se dan; así como también los incentiva a escuchar las voces de la comunidad y trabajar sobre sus problemáticas en la medida de lo posible. “Participar de esta experiencia real en terreno sobre promoción de la salud bucal o estrategias de prevención para una mejor calidad de vida, incorpora en el estudiante la dimensión del contexto del paciente, no sólo de su patología”. En este sentido, Williams afirma que “el odontólogo no es sólo un sacamuelas; tiene que tener la capacidad de dar al paciente todas las herramientas y trabajar por su salud en conjunto”.

A lo largo de la carrera, los alumnos están acostumbrados a hacer una ficha denominada ‘odontograma’, donde se registra la situación de salud bucal. Allí se marca con azul lo que está enfermo y con rojo lo que está arreglado. “Nosotros hacemos resaltar con verde lo que está sano y que siempre pasa inadvertido porque, de esa manera, los alumnos empiezan a diagnosticar la salud y tienen que trabajar sobre ella”, afirma Williams.

Además, comenta que en muchas instituciones el paciente se transforma en la patología que porta, por ejemplo “la extracción dental” o “el diabético”, y de esta manera pierde su identidad y su historia, que son las que determinan el proceso salud-enfermedad que está viviendo. “Este proceso se relaciona con lo social, con lo geográfico, con lo económico y con la educación que recibió en el seno de su familia”, sostiene. “Una persona no puede adquirir buenos hábitos de higiene si en su casa no se practican porque nadie se los explicó, o hay quienes tienen incorporada una técnica de cepillado que no es la adecuada para controlar su problema”, agrega.

Si bien este curso es optativo, forma parte de la currícula de la Cátedra Odontología Social IV por lo que, durante el cursado de la materia, se contemplan experiencias similares en los Centros de Salud de la ciudad de Rosario y alrededores.

Victoria Arrabal

vicarrabal@hotmail.com

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